Se
edita mucha literatura. Y si una editorial dispone de bolsillos
profundos, resulta muy fácil publicar libros de autores
internacionalmente reconocidos, pero hoy en día son
cada vez menos las editoriales que se arriesgan a ofrecer
al público lector obras de escritores dispuestos a
correr riesgos y romper esquemas para que se escuche su voz.
Sean estos autores jóvenes o maduros, si sus libros
no garantizan un éxito comercial lo que escriben difícilmente
aparecerá. Pero nunca hay garantías con la literatura
viva, y todo aquello que ahora consideramos clásico
antes fue arriesgado. En la mayoría de los casos aquellos
autores tardaron muchos años para que los encontrasen
sus lectores. Actualmente, pocas casas grandes están
dispuestas a esperar, pues el negocio editorial refleja cada
vez más fielmente el cinematográfico: se invierte
mucho dinero para que la recuperación sea casi instantánea,
y la calidad artística del producto viene en segundo
o tercer término.
Editorial Colibrí se preocupa, antes que nada, por
la calidad de lo que publica: lo mejor de la poesía,
la narrativa, el ensayo, el testimonio y la crónica.
Prefiere arriesgarse porque sólo así contribuye
realmente a que la literatura en lengua española siga
renovándose. Cree sinceramente que debe haber un relevo
de voces y formas, que mañana se leerá lo que
hoy se publica, aunque el éxito comercial esté
cada vez más comprometido por las estructuras existentes
que no ven la literatura como arte sino como simple producto
sujeto a un esquema frío de compra-venta.
Con sus colecciones As de Oros de poesía, Arco Iris
de narrativa, Vino Tinto de ensayo, Aguamarina de crónica,
Cantera Rosa de testimonio, Lectura a la Medida y varias más,
Editorial Colibrí busca dar a luz lo que de otra manera
tal vez no pudiera nacer. Y la vida cultural, social, económica
y política le importa mucho a Editorial Colibrí.
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